martes, 18 de noviembre de 2008

El ensayo de los gritos y los golpes


Comencemos por los gritos:

Hoy todo el mundo se ha desfogado. Todos los que hemos salido a escena nos hemos quedado a gusto poniendo el grito en el cielo, de manera totalmente literal, berreando como descosidos en medio del teatro. Hemos clamado al cielo clemencia, hemos gritado de locura, odio, desesperación, de puro pavor. No es que hayamos enloquecido, es que las escenas lo requerían.

Desde luego, hoy Ana se habrá quedado a gusto, porque ha estado ensayando durante hora y media todas las escenas que le gustan (cuyo contenido no desvelaremos por aquello de mantener el secretismo del argumento).

Y media compañía con problemas de garganta. Desgañitados. Afónicos. Inservibles.

Y sigamos con los golpes:

Rubén ha sufrido serios daños físicos (y tal vez psicológicos) durante el ensayo de hoy. Los enumeraré:

1-Le han golpeado violentamente con un tubo de cartón.
2-Ese mismo tubo ha estado a punto de dejar a los padres de Rubén sin posibilidad de tener nietos (lo que se dice una castración radical).
3-Ha estado a punto de abrirse la cabeza contra la esquina de una mesa.
4-Casi se corta media mano con un trozo de metal de las ruedas de una estantería.
5-Le han dado un rodillazo en la nariz.
6-Un codazo en el estómago.
7-Más golpes con el tubo.
8-Se ha arrastrado por el suelo (que no es muy higiénico, la verdad sea dicha).
9-Se ha caído de una silla.
10-El tubo de cartón ha acabado doblado por la mitad, así que...
11-Han escupido sobre su cadáver...

Vale, sí, lo reconozco, lo undécimo me lo he inventado. En realidad, me siento un poco culpable como director por haberle hecho sufrir tanto durante en ensayo de hoy... o no... (Rubén, sabes que te aprecio muchísimo, no la tomes conmigo cuando leas esto).

De todos modos, Rubén no ha sido el único lesionado de hoy. Cris también se ha llevado su buena ración de mamporros:

1-Le han estampado la cara contra una mesa.
2-Otra vez...
3-Otra vez...
4-Otra vez...
5-Otra vez...
6-Para evitar que se hiciera daño, hemos colocado un trozo de tela negra y apolillada bajo su cara, por lo que se ha confiado y al golpearse casi se aplasta la nariz contra la mesa.
7-Y otro mamporro más... eso por no hablar de la cantidad de pelusa negra que ha tenido que tragar. Mañana estará como los gatos, enganchada con las uñas a una moqueta tratando de expulsar una bola de pelo.

Servidor también se ha llevado una buena costalada. Sencillamente diré que me he dejado caer contra el suelo desde una altura de un metro ochenta y seis (lo que vengo a medir yo, vamos) sin poner ningún tipo de amortiguador que frenada mi caída. He caído boca abajo, para más señas. Aún me duele la frente. ¿O eso es de los cuatro botellazos indiscriminados que me ha soltado Ana? Ahora empiezo a dudar, la verdad...

Miguel no ha recibido ningún golpe... pero ha tenido que correr un rato rodeando a Ana por el escenario. Pensándolo bien, eso no es tan sacrificado como un buen batacazo bien coreografiado.

Y hoy Pedro ha estado sentado pacientemente durante todo el ensayo. Culpa mía.

Los que se van a llevar una buena somanta de palos son los de producción, como no acaben pronto los diseños de las camisetas. Es broma, ya me conocéis. Gracias por todo chicos. ¡¡Pero quiero esos diseños para ayer!!

Oh, Dios... (Abismo o Nada, según la persona)... creo que se me ha caído el cerebro de uno de los botellazos...

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Dos rombos

Es decir, no apto para todos los públicos... para mayores de dieciocho años... porno... XXX

Así ha sido el ensayo de hoy... lleno de sensualidad, erotismo... El personaje de Luis, sentado en una silla, expectante, observaba cómo Laura se paseaba y contoneaba sus sinuosas curvas a su alrededor, mientras le miraba con cierta lascivia y se humedecía los labios con lujuria. Cuando Laura le posó una de sus manos en el hombro de Luis, éste comenzó a respirar más fuerte, nervioso pero implorando en su fuero interno que aquellas manos celestiales le acariciaran. En el momento en el que Laura se sentó sobre las rodillas de Luis, mirándole directamente a los ojos, se podía notar el calor que despedían sus cuerpos deseosos de un mayor acercamiento, más íntimo... más salvaje...

Venga, las manitas donde yo las vea...

Lamento deciros que todo esto ha sido fantaseado por mi mente calenturienta. Ni ha habido erotismo, ni sensualidad ni nada de nada... cuando Ana ha ido a sentarse encima de Pedro parecía que iba a cabalgar a un potro (que nadie piense mal, que os conozco). Pedro miraba a Ana como un corderillo degollado, como si Ana fuera a arrancarle la cabeza de un mordisco en cualquier momento. Y claro, las risas de Cristina de fondo, cambiándose de sitio continuamente para ver mejor, no ayudaban a que se crease ambiente.

Pero la verdad es que ha sido un ensayo muy divertido. Mi vena de torturador ha fomentado que haya hecho repetir la escena a Ana y a Pedro muchas, muchas veces... a pesar de que ha salido aceptablemente bien, necesitaba más pasíón. Está bien, seré sincero... les he hecho repetir tantas veces porque Cris y yo nos moríamos de la risa cada vez Ana se montaba encima de Pedro y comenzaba a soltar risitas nerviosas hasta que explotaba en una sonora carcajada... ha sido muy divertido... para todos, lo juro.

Aunque más divertido ha sido escuchar a Ana repetir la palabra "brazo" varios ciento de veces. Y esto sí que no ha sido una tortura arbitraria, es que cada vez que iba a decir brazo, decía "brasso"... no sé, sonaba raro. Pero ha logrado corregirlo. (Seguramente después de leer esto me corte las manos para evitar que pueda escribir más... pero ella sabe que la quiero).

Cuento todo esto por no hablar de los gritos de Pedro que, con total sinceridad, nos ha ofrecido uno de los ensayos más brillates en las escenas dramáticas. Absolutamente genial, de verdad...

Pero esa es otra historia...

domingo, 9 de noviembre de 2008

Cosas que nunca hay que hacerle a un actor antes de que se suba a un escenario

No sé si los actores de la compañía son especialmente supersticios. Pero yo sí lo soy. Por eso, voy a dar unas sencillas pautas de actuación antes de cada ensayo o del estreno de una obra de teatro.

1-Nunca se va a un ensayo, se va entre bastidores o a un escenario con algo amarillo. (Si veo a alguien con algo amarillo procuraré apagar las luces de la zona donde esté para no verle).

2-Nunca se regalan flores antes de un estreno, siempre después.

3-Nunca se regalan margaritas.

4-Como es lógico, a quien se le ocurra regalar a alguno de los actores margaritas amarillas antes del estreno, lo envío con las flores al camposanto.

5-Nunca se dice "qué bien va el ensayo" o "qué bien está saliendo la obra" antes de que se acabe. Esa frase implica que, irremediablemente, todo va a comenzar a ir mal.

6-Como es lógico, las escaleras de mano han de estar siempre plegadas.

7-Nunca, nunca, nunca, nunca se le desea suerte a un actor... ¡¡Jamás!! La palabra suerte está vetada en un escenario si va dirigida a uno de los actores. A los actores se les desea mucha mierda, que se rompan una pierna o que la obra sea un absoluto fracaso. ¡¡PERO NUNCA SUERTE!! (A no ser que quieras que la obra sea un fracaso...)

Si todo el mundo sigue estas pequeñas normas, todo irá bien... si no, tendremos que soltar a Laura Morrigan para que se cargue a alguien...

martes, 4 de noviembre de 2008

El ensayo de los trabados...

Ni hecho aposta. Parece que el libreto de El Delirio de Laura Morrigan lo haya escrito alguna clase de demente con ansia de torturar a los pobre actores que representan la obra. Está lleno de palabrejas retorcidas e incomprensibles, impronunciables para la mayoría de los mortales. Ni hecho a propósito, vamos.

Hoy en el ensayo ha caído todo el mundo, no ha habido una sola persona que no haya tenido dificultades a la hora de de leer alguna de sus frases, empezando por mí, pasando por Jorge y acabando por Ana, que ha soltado alguna que otra blasfemia que, por motivos de estilo, no reproduciré aquí... pero menuda sarta de tacos...

Por no hablar de las veces en la que la pronunciación de las frases ha sido algo así como una mezcla entre el gruñido de un animal enjaulado y el sonido de una bola de papel mojado cuando la tiramos contra el suelo... si no comprendéis lo que quiero decir, tratad de juntar los dos sonidos en vuestra mente... ¿a que lo habéis reproducido vosotros mismos alguna vez?

Para que esto no vuelva a suceder, he decidido proponer una serie de ejercicios que yo mismo practicaré... y supongo que seré el último que lo haga...

1-Di baloncestista
2-Di baloncestista con un lápiz en la boca.
3-Di baloncestista con un lápiz en la boca y saltando.
4-Di baloncestista con un lápiz en la boca, saltando y dibujando círculos en una hoja de papel.
5-Di baloncestista con un lápiz en la boca, saltando, dibujando círculos en una hoja de papel y chupándote un codo...
6-Deja de hacer tonterías y ponte a decir baloncestista hasta que no te trabes ni una vez. Cuando lo logres, puedes arrancar la página del diccionario donde sale esa palabra y quemarla.
#-Como nota personal diré que si has logrado hacer correctamente los pasos 4 y 5 deberías plantearte que eres un semidios o un mutante salido de algún laboratorio farmacéutico. Si es así, monta tu propia religión o vete a trabajar a un circo.

Durante el ensayo de hoy, se han sucedido dos anécdotas. El personaje de Cris, Calima, debía decir que la casa de Laura es dos veces más pequeña que la suya:

"Laura: ¿Qué pasa, es que no tienes casa?
Calima: Sabes que dos veces más grande que la tuya". (Diálogo original)

Cris ha decidido dar su toque y decir "sabes que dos veces más grandes que las tuyas"... lo ha dicho dos veces... ¿Dónde estaría la cabeza de Cris en ese momento? ¿En qué estaría pensando? ¿En dos melones de Villaconejos? ¿En dos calabazas de Halloween? ¿En la Ramona?... nunca lo sabremos...

La segunda anécdota la ha protagonizado una de las integrantes del equipo de producción, Carmen. Ha perdido su guante y nos ha movilizado a todos para encontrarlo. Gracias al cielo (a Dios, al Abismo o a la Nada, como queráis verlo) lo ha encontrado con todos sus dedos. Estaba debajo de la batería que hay en el escenario... ¿Es ese guante un artista en potencia, quizás?

Algo me dice que debo dejar de escribir ya... el nivel de chistes malos ha sido superado con creces por hoy...