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miércoles, 12 de noviembre de 2008

Dos rombos

Es decir, no apto para todos los públicos... para mayores de dieciocho años... porno... XXX

Así ha sido el ensayo de hoy... lleno de sensualidad, erotismo... El personaje de Luis, sentado en una silla, expectante, observaba cómo Laura se paseaba y contoneaba sus sinuosas curvas a su alrededor, mientras le miraba con cierta lascivia y se humedecía los labios con lujuria. Cuando Laura le posó una de sus manos en el hombro de Luis, éste comenzó a respirar más fuerte, nervioso pero implorando en su fuero interno que aquellas manos celestiales le acariciaran. En el momento en el que Laura se sentó sobre las rodillas de Luis, mirándole directamente a los ojos, se podía notar el calor que despedían sus cuerpos deseosos de un mayor acercamiento, más íntimo... más salvaje...

Venga, las manitas donde yo las vea...

Lamento deciros que todo esto ha sido fantaseado por mi mente calenturienta. Ni ha habido erotismo, ni sensualidad ni nada de nada... cuando Ana ha ido a sentarse encima de Pedro parecía que iba a cabalgar a un potro (que nadie piense mal, que os conozco). Pedro miraba a Ana como un corderillo degollado, como si Ana fuera a arrancarle la cabeza de un mordisco en cualquier momento. Y claro, las risas de Cristina de fondo, cambiándose de sitio continuamente para ver mejor, no ayudaban a que se crease ambiente.

Pero la verdad es que ha sido un ensayo muy divertido. Mi vena de torturador ha fomentado que haya hecho repetir la escena a Ana y a Pedro muchas, muchas veces... a pesar de que ha salido aceptablemente bien, necesitaba más pasíón. Está bien, seré sincero... les he hecho repetir tantas veces porque Cris y yo nos moríamos de la risa cada vez Ana se montaba encima de Pedro y comenzaba a soltar risitas nerviosas hasta que explotaba en una sonora carcajada... ha sido muy divertido... para todos, lo juro.

Aunque más divertido ha sido escuchar a Ana repetir la palabra "brazo" varios ciento de veces. Y esto sí que no ha sido una tortura arbitraria, es que cada vez que iba a decir brazo, decía "brasso"... no sé, sonaba raro. Pero ha logrado corregirlo. (Seguramente después de leer esto me corte las manos para evitar que pueda escribir más... pero ella sabe que la quiero).

Cuento todo esto por no hablar de los gritos de Pedro que, con total sinceridad, nos ha ofrecido uno de los ensayos más brillates en las escenas dramáticas. Absolutamente genial, de verdad...

Pero esa es otra historia...

domingo, 9 de noviembre de 2008

Cosas que nunca hay que hacerle a un actor antes de que se suba a un escenario

No sé si los actores de la compañía son especialmente supersticios. Pero yo sí lo soy. Por eso, voy a dar unas sencillas pautas de actuación antes de cada ensayo o del estreno de una obra de teatro.

1-Nunca se va a un ensayo, se va entre bastidores o a un escenario con algo amarillo. (Si veo a alguien con algo amarillo procuraré apagar las luces de la zona donde esté para no verle).

2-Nunca se regalan flores antes de un estreno, siempre después.

3-Nunca se regalan margaritas.

4-Como es lógico, a quien se le ocurra regalar a alguno de los actores margaritas amarillas antes del estreno, lo envío con las flores al camposanto.

5-Nunca se dice "qué bien va el ensayo" o "qué bien está saliendo la obra" antes de que se acabe. Esa frase implica que, irremediablemente, todo va a comenzar a ir mal.

6-Como es lógico, las escaleras de mano han de estar siempre plegadas.

7-Nunca, nunca, nunca, nunca se le desea suerte a un actor... ¡¡Jamás!! La palabra suerte está vetada en un escenario si va dirigida a uno de los actores. A los actores se les desea mucha mierda, que se rompan una pierna o que la obra sea un absoluto fracaso. ¡¡PERO NUNCA SUERTE!! (A no ser que quieras que la obra sea un fracaso...)

Si todo el mundo sigue estas pequeñas normas, todo irá bien... si no, tendremos que soltar a Laura Morrigan para que se cargue a alguien...